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Vie, Abr

CARA A CARA

El presidente de la Asociación de Emigrantes Onubenses Retornados, Ángel Guerra, explica en esta entrevista los objetivos que persigue la asociación y las gestiones que llevan a cabo.

¿Por qué se funda la Asociación de Emigrantes Onubenses Retornados?

Se funda porque empezamos a recibir unas cartas en la que se nos avisa de que teníamos que pagar a Hacienda por los últimos cinco años con carácter retroactivo. Eso hizo que nos reuniéramos unos compañeros y entonces decidimos hacer algo, ya que ya había sede en otros puntos de España. Tenemos la sede principal en la calle Puerto, en Huelva capital, y también tenemos una sede en San Bartolomé de la Torre.

¿Cuál es por tanto vuestro objetivo?

El principal objetivo es hacer frente a la situación que estamos viviendo. Muchos de forma voluntaria ya preguntamos en Hacienda y nos decían que no había que declarar la pensión del extranjero. Pero en 2013 nos llega la carta diciendo que hay que abonar desde 2010. Nos cogió por sorpresa a todo el mundo y hay gente que ha tenido que pagar hasta 30.000 euros, y hay quien ha tenido que vender hasta su casa. Nosotros fuimos inmigrantes no defraudadores y no nos negamos a pagar, pero nos aplican las normas de los dos pagadores y eso nos hace polvo. No emigramos por gusto, nadie fue a aprender el idioma, fuimos a trabajar y mandar divisa para este país debido a la situación que atravesaba España. No fuimos para ahora enriquecer los bolsillos de otros. Y hay otro problema más, ya que muchos de los que han retornado lo han hecho con una invalidez que aquí no respetan ni convalidan. Y ahora resulta que el gobierno alemán se entera de que aquí se llevan el 20% y ellos quieren llevarse el 5% con carácter retroactivo. Me consta que esto se está moviendo en el parlamento pero va todo muy lento.

¿Cuándo se funda, por tanto la asociación?

Hace cuatro años, y al mismo tiempo también en San Bartolomé, que fue un pueblo muy emigrante y su alcalde se ha implicado con nosotros y tenemos mucho que agradecerle y nos ha facilitado una sede. El problema es que a todos nos coge muy mayores y nos gustaría que viniera más gente.

¿Qué gestiones lleváis a cabo?

Gestionamos todo el papeleo y atendemos antes de pasar por la Seguridad Social. Además, hacemos gratis las declaraciones de renta a los socios. No es lo mismo llevar los papeles preparados que hacerlo cada por su cuenta. Se hace una labor de asesoramiento y las gestiones son más llevaderas, y contamos con una gestoría por si algo no podemos resolverlo nosotros.

¿Cuál es su experiencia como emigrante?

Solo soy uno más que tuvo que emigrar de la España profunda y me fui a Suiza. Fui con 18 años y estuve hasta que tuve 36 cuando decidí retornar como la mayoría.

¿Cómo un joven de 18 años salir de su país?

Uno iba con alegría a pesar de las dificultades que nos encontramos allí. Yo me fui con un cuñado. Llegué a Zurich, una de las ciudades más modernas de Europa. El cambio y el impacto fue muy grande, pero todo se supera. Se pasan muchos aprietos pero se soportan y tengo que decir que cuando decido retornar me sentí más extranjero en Huelva que en Suiza cuando llegué.

¿Qué echaba de menos de España?

El flamenqueo, la fiesta. Aquél es un país serio y el carácter de la gente era distinto. No se podía hablar muy fuerte porque te miraban.

¿Cómo era la Huelva que se encontró a su vuelta?

Había cambiado. Ya no se veían las señoras lavando en el río, había lavadoras, las carreteras estaban mejorando, había más coches.

¿Había contacto entre los emigrantes?

Allí había muchos centros españoles y estábamos muy unidos y muy bien vistos. Sin embargo, de España teníamos muy poco apoyo, todo lo contrario que los italianos que contaban con escuelas de adultos por ejemplo para aprender oficios. Solos nos visitaban de los bancos para mandar las divisas