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Sáb, Oct

Volvemos a las andadas, si alguien creía que con un nuevo estatut o una mejor financiación iba a cambiar la realidad independentista de Cataluña, es que se había tomado una dosis demasiado elevada de autoconsuelo, pensando que este gobierno haría magia política y el problema se acabaría en un plis. Los medios afines a Sánchez se han afanado en los últimos meses en poner contra las cuerdas al independentismo catalán, argumentando que estaban acabados y sin hoja de ruta. El gobierno viene especulando con la estrategia que "lo que viene siempre será peor, si hay elecciones". Es decir, confiándose en que los independentistas apoyarán sus presupuestos, buenos, los heredados de Rajoy, porque si no lo hacen vamos a ir a elecciones generales, y ahí es posible, que el "tanden PP - C's" salga victorioso y les retorne al 155. 

Visto este nuevo 1 de octubre, nos damos cuenta que el independentismo necesita, para retro-alimentarse, el peor de los escenarios posibles. No quieren un nuevo estatut, no quieren más dinero, quieren conflicto en las calles, confrontación en el parlament, ruido e imágenes de injusticia social proyectada al resto del mundo. 

El diputado de ERC, el "tal" Rufián, pese a ser un personaje irrisorio, apuntó en esta ocasión, con un acierto considerable, que hacer un referendun ahora podría tener más sentido para el estado español, que no hacerlo dentro de 10 o 15 años, cuando se coseche la educación independentista de todos estos 25 años de colegios manipulados contra la represión del estado español. Puede estar en lo cierto, puede que el conflicto vaya a peor en los próximos años, puede que el paciente esté en un estado tan sumamente grave, que o se mete el visturí para operar a corazón abierto, un 155 severo y consecuente con la realidad, o se darán los pasos suficientes para que Cataluña salga de España. El conflicto es real, y crece cada día, no está acabado, ni solucionado, es un coche en llamas cargado de combustible, y nadie le va a decir a aquellos catalanes que se les prometió una nueva república independiente, que era simplemente una pantomima política para obtener mejores condiciones de financiación con el Gobierno Central. Nadie se lo va a explicar y no van a escuchar a nadie.

 

    

Que duda cabe que Dios, con ocasión de Génesis 1:26,  extendió la mano al hombre diciéndole: “Fructificad y multiplicaos, llenad la tierra, sojuzgadla y sometedla”. Y la creatura,preñada de  ignorancia y cegada por el egoísmo, no solo saqueó la extremidaddel Creador, sino que dominó sobre el  brazo divino, estando por ver si no aspira a amojonar las lindesdel cielo para instalar no sabemos que clase de explotación o factoría, anticipándose a las tentaciones “okupas” del demonio.

En la entrañable obra “La sabiduría recobrada. Filosofía como terapia”, la fascinante filósofa, Mónica Cavallé, señala que “La indagación de la verdad es un impulso acorde con nuestra naturaleza humana e indisociable de esta, un impulso que nos distingue de otros seres animados y nos eleva sobre ellos. Todo hombre ansía profundamente ver, comprender, y experimenta como una degradación la ignorancia y el engaño”.  Sin embargo, creemos que la aserción filosófica ha de ser matizada, ya que no siempre ni en todos los casos emerge tal compulsión humana dirigida a desentrañar lo auténtico y sus contrarios.

En la Reina Valera de finales del siglo XVI, derivada de la Biblia de Oso, magnífica traducción del monje jerónimo español, Casiodoro de Reina (1520-1594), se proclama que Jesús “pasaba por las ciudades y aldeas, enseñando, y caminando a Jerusalén.Y le dijo uno: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo: Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán”, (Lucas 13, 22-25). “Al oír esto, los discípulos estaban llenos de asombro, y decían: Entonces, ¿quién podrá salvarse?”, (Mateo 19:25).  Desde allá, son muchos los apologetas y teólogos que han echado quinielas para el sorteo de la salvación, sin  quese sepa a ciencia ciertaacerca del resultado ni la fecha de celebración.

Si bien es verdad que hay división de opiniones entre los estudiosos, señalando unos que nunca llegaría a desarrollarse; y  cuestionando otros (Bennett J. G.) la versión que, 1996, concibieran los consultores de negocios Gary Hamel y C.K. Prahalad, variante que es la que finalmente más se  ha popularizado, no es menos cierto queel experimento que hoy sirve al opúsculo se publicitó, en 1967, en la reseña rubricada como Cultural acquisition of a specificlearned response amongrhesusmonkeys, atribuyéndose la autoría al estadounidense Gordon R. Stephenson, de la universidad de Wisconsin.

En el lejano tiempo de los cuentos, cierto día primaveral, por la verada circundante del prado de todos los cuentos, caminabaun vivaracho ciempiés que habiendo sido oteado por una rana chismosa, le aguardaba pacientemente al borde de la trayectoria andariega del miriápodo hasta que el batracio lo tuvo enfrente, instante en que la segunda, en actitud aduladoramente insidiosa le espetó al primero: “Son armoniosos pero complicados tus andares, tengo interés en que me orientes acerca de la distancias, grados de ángulos y sucesiva posición de las patas tercera y cuarta de tú derecha en conjunción con las respectivas extremidades de la hilera izquierda”. El ciempiés, sintiéndose ufano por la interpelación del lisonjero anfibio, se dispuso a reflexionar para seguidamente responder, pero le sucedió que no pudo inferir explicación alguna debido a la paralización, vacilaciones y sopor que le provocaba tener que dar cuentas detalladas de una actividad automatizada a fuerza de infinidad de actos repetitivos.

Desde que Juvenal la categorizara, a finales del siglo primero, para referirse al estado de sedación en que los emperadores romanos sumían al pueblo, el recursopanem et circenses ha sido empleado, para “atontolinar” al pueblo,  en numerosos momentos de la historia y en multitud de versiones, siendo una de las últimas la del “sonambulismo tecnológico”, dicción acuñada por el sociólogo LangdonWinner, para designar al sujeto afectado por la “somnolencia digital” propiciada por el uso y abuso inconsciente de las tecnologías de última generación; es un “tecno-adicto” quien por causa de  los soporíferos ingenios digitales deambula maquinalmente por el mundo y en su vida cotidiana, como si fuere el piloto automático de su persona, y no la persona misma.

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