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Mar, Jul

OPINION

El mes de septiembre trae consigo el retorno de los escolares a las aulas. Ya sea en la guardería, infantil, primaria, bachillerato, universidad o formación profesional. La escena se vuelve a repetir cada curso. Aunque es cierto que los objetivos difieren en muchos de los niveles educativos, todos tienen el mismo fin: formar ciudadanos.

La educación se ha convertido en España en lo que debe ser siempre en cualquier nación: un pilar básico. Atrás se quedó el elitismo que permitía asistir a las escuelas a aquellos que podían permitírselo. No obstante, es verdad que las condiciones para acceder a los niveles educativos superiores han empeorado.

Pese a ello, nos encontramos en una tesitura donde los más pequeños y pequeñas enfocan su futuro ligado al estudio. Este cambio de concepción se ha relacionado a una transformación del mercado laboral, el cual exige mayor formación. Así, la idea de que solo aquellos que estudien y cuenten con certificados acreditativos pueden acceder a ciertos trabajos ha aumentado esta última década.

Aunque muchos piensen que  asistir a la escuela y/o colegio, universidad o similar pueda ser la manera de encontrar un trabajo, necesario, no hay que desligarse del pensamiento de la formación de personas. La historia, la filosofía, el funcionamiento de la economía, los poderes políticos, la cultura, la salud o el deporte son algunos de los temas más relevantes que tienen su base en una buena educación. Y en definitiva, el ser independientes de pensamiento, tan necesario hoy en día para formar una opinión propia.