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Mar, Nov

OPINION

En torno al mes de marzo, las jornadas reivindicativas en torno a la figura de la mujer se acentúan por parte de los diferentes colectivos y entidades. Algo lógico puesto que se celebran dos efemérides muy importantes como son, el 22 de febrero, el Día de la Igualdad Salarial y, el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. No por ello son días de celebración sino de reivindicación y de hacer un llamamiento que sea de una vez por todas claro: igualdad de oportunidades.

El pasado 22 de febrero, en el mencionado Día de la Igualdad Salarial, se anunciaba por parte de Comisiones Obreras Huelva la sonrojante noticia de que las mujeres de Huelva sufren la brecha salarial más alta del país, situada en torno al 33% respecto al hombre onubense (en Andalucía es de 23,2%) y de un 20% respecto a la mujer andaluza. Cifras que hacen pensar que no hay que festejar avances en esta temática.

Año sí y año también se vuelve a reiterar las mismas exigencias por parte de organismos y entidades pero la realidad pasa por un cambio de mentalidad en la sociedad, que es donde existe la verdadera brecha. Ya no se puede hablar de desigualdad en la formación, puesto que la igualdad en esta es una realidad, al menos, en lo que se refiere al estado español. Si bien solo hace falta romper mitos con la estructura patriarcal, tan de moda últimamente, esto no es sencillo.

Quizás sea la próxima generación la que dé el paso final para romper esa brecha conceptual. Pero para ello, hay que trabajar no sólo desde los colegios o entidades (aspecto que ya se está haciendo) sino desde las propias familias, equiparando responsabilidades entre parejas. Y sólo así podemos romper dicha cifra avergonzante. O al menos, intentar reducirla, ya que por algo hay que empezar. En definitiva, a veces la solución no la tenemos que buscar en políticos sino tan simple y llanamente, en nosotros mismos y los esfuerzos que hacemos delante de los niños y niñas, esponjas que absorben todo lo que ven.