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Jue, Ago

OPINION

Este pasado fin de semana, Carolina Marín levantaba los brazos en señal de victoria en casa. Lo hacía por cuarta vez en un europeo. Cuatro medallas de oro que la ponen, sino estaba ya, dentro del Olimpo de las grandes deportistas femeninas de la historia de España. Su triple corona (europeo, mundial y Juegos Olímpicos) atestiguan las palabras que les dedicamos.

Pero como ocurre en estas ocasiones, tras la gesta de Carolina Marín hay mucho esfuerzo. Sacrifico el realizado por Marín, que partió hace unos diez años de Huelva hacia un sueño que difícilmente podía imaginar. De un camino al que le quedan muchas páginas por escribir pero de las que ya tiene muchas finalizadas. Y con grandes gestas en ella. Pero no vamos a descubrir hoy la leyenda de Marín.

Pero sí hay que detenerse en la figura de un club como el Recreativo Bádminton IES La Orden, señero en la provincia y también referente nacional. Cinco veces campeón nacional que le hacen dominador de los últimos años de este deporte en España y que no por ello le sirve para poder responder holgadamente a los cánones que lleva tras de sí este título. Por ejemplo, año tras año tienen que buscar financiación para acudir al europeo de clubes, plaza que obtienen por derecho propio con sus victorias.

Fue este club el que inició la leyenda de Carolina Marín. En un proyecto que aún se conserva, como es el de potenciar la cantera, se descubre el talento de Marín y a partir de entonces, el inicio de la leyenda. Con carreras paralelas, esta última década ha supuesto los mayores triunfos para ambos. Y algo que destacar: con la semilla de Huelva en su interior.

No por ello las dificultades que han tenido que atravesar se deben dejar de mencionar. Sonado fue el llamamiento que realizaba el Recreativo Bádminton IES La Orden para salvar la institución. Las ayudas económicas no siempre vienen paralelamente a los éxitos. Tampoco Marín lo tuvo fácil cuando tuvo que dejar su vida para emigrar hacía Madrid en busca de tecnificar su bádminton. Escollos en el camino que sirven para engrandecer la leyenda de Marín. Y por supuesto, la del Recreativo Bádminton IES La Orden, con quién empezó todo.