20
Vie, Abr

Las pensiones mínimas están encima de la mesa; él debate de ayer en el congreso resultaba, como tantos otros, estéril y engañoso. El famoso Pacto de Toledo, que editara Felipe Gonzalez como fórmula de consenso e instrumento de no agresión política, queda muy tocado, casi hundido. Un Rajoy contundente en la dialéctica, con una magnifica eficacia en la tribuna, puso al borde del precipicio a PSOE, Podemos y PNV.

Las pensiones suponen la mayor partida en el gasto del país, en torno al 29%, encontrándose en un momento de subida constante desde hace años, por el envejecimiento de nuestra sociedad. Más de un millón de pensionistas se han sumado a la lista de jubilados en los últimos 10 años, cifrándose en 9 millones en la actualidad y con tendencia a subir inexorablemente por el efecto “Babyboon” que ya ha llegado a Europa y que a nosotros nos afectará en los próximos años .

En el debate de ayer se descubrieron las cartas del juego. Lejos de no utilizar las pensiones como arma arrojadiza, electoralmente hablando, todos los grupos aprovecharon la ocasión para tratar de sacar rédito de la situación. Rajoy, ante el acoso de Sanchez e Iglesias, ofrece una subida de 100 euros a las pensiones mínimas y de viudedad, en dos años, pero vinculadas a que los grupos de la oposición le concedan el crédito suficiente para poder aprobar los Presupuestos Generales del Estado de 2018. Señalamiento al PNV y al resto de partidos que tendrán que pasar por la caja electoral y señalarse en contra de la subida.

Ante estas perspectivas el gobierno del PP, se aferra al consenso y a la subida del empleo, para mejorar la recaudación, en una jugada maestra donde el PP consigue una visa para aprobar los PGE y darle un giro a una situación que tenía en contra. No va a utilizar la fórmula del “decretazo” que tan buen resultado le ha dado ante Policias y Guardias Civiles, o ante los funcionarios, esta vendrá condicionada para señalar al resto de la cámara y arañar unos cuantos votos más. ¿Llega la barra libre? ¿ café para todos ? No, llegan las elecciones.

 

Pocas personas se atreverían a hablar de desigualdad entre mujeres y hombres en público. Los hay que se atreven, como este fulano, Korwin-Mikke, un eurodiputado, machista y despreciable, que defiende sin tapujos que las mujeres cobren menos porque “son más débiles, más pequeñas y menos inteligentes”.

Desde el terreno, cerca de nuestra gente, les contaremos a todos ustedes el día a día de una provincia, que en su diversidad encuentra su mayor tesoro; en su extensión la mezcla de usos y costumbres y en su diferencia su riqueza más notable.

Bienvenidos a este nuevo medio de comunicación, que hoy da sus primeros pasos continuando el trabajo y el esfuerzo de muchos años atrás.