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Sáb, Mar

actualidad

Para mejorar las condiciones socioeconómicas de una comarca rural como la nuestra, la Sierra, que tiene gran parte de su superficie ocupada por  terrenos forestales, es necesario que su diversificación económica se convierta en objetivo principal de todas las administraciones, con medidas que  tengan en cuenta  la importancia de  nuestra enorme masa forestal, para asegurar y conservar nuestro entorno natural dentro deun desarrollo sostenible.

No podemos obviar que tenemos una comarca que ha presentado, y presenta aún, muchos inconvenientes para impulsar su desarrollo, con comunicaciones por carretera  y red ferroviaria muy deficientes, con muchas dificultades orográficas y con una gran parte de nuestros vecinos y vecinas en el  sector primario, con un alto índice de ellos acogidos al subsidio agrario o  desempleados, y con menores niveles de formación, sin olvidar el poco o nulo rendimiento económico de la actividad agrícola o forestal. Por tanto, todas las políticas que se diseñen y que queramos que incidan en el territorio, deben apostar y reforzar el papel de nuestro entorno natural, sus masas forestales, porque ellas  contribuyen al bienestar y calidad de vida de los serranos, de forma quese cree más  empleo y aparezcan más  iniciativas empresariales de transformación y comercialización que aseguraren un aumento de los  ingresos, entre otras cuestiones. Sin embargo, en la actualidad, el encinar y castañar, que son las masas forestales de mayor interés económico de la Sierra, presentan multitud de problemas  que afectan a su futuro.  Por mi experiencia de tantos años en relación con el castañar me atrevo a sugerir algunas cuestiones importantes. El castaño tiene una indudable importancia medioambiental, agrícola, cultural y hasta turística,que hoy nadie discute, pero que se ve dañada porhechos tan evidentes como el progresivo abandono de las explotaciones y de sus labores culturales y cuidados, la falta de regeneración del arbolado, enfermedades diversas como el chancro o la tinta,  la falta de industrias transformadoras  en origen, y la inexistencia de un auténtico sentido cooperativo serrano. Por ello, todo lo que no pase por medidas que aumenten el rendimiento económico de la castaña y la perdurabilidad de este árbol centenario como elemento natural, social y paisajístico  de gran parte de los municipios de nuestra Sierra, serán medidas echadas en saco roto.  Tenemos que ayudar y apostar por la creación de unaestructura productiva adecuada y que nuestros castaños estén sanos y tengan futuro.  Y es indudable que para conseguir, de verdad, que todos rememos en la misma dirección, tenemos que contar de manera activa con los agentes locales, cosecheros, apañaores, sindicatos, empresarios, Parque Natural, ayuntamientos, cooperativas y administraciones para, entre todos, construir un camino en común por el que caminar para conseguir que de una vez por todas, el castañar, el castaño, la castaña, sean apreciados como unos amigos de la Sierra, unos vecinos más,  que nos proporcionan calidad de vida y empleos. La próxima puesta en marcha del Plan Estratégico de la Castaña, elaborado por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, esperemos que venga a dar respuesta, y soluciones, a esta demanda histórica del sector castañero serrano de más ayudas y apoyos.