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Mié, Abr

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La Diputación de Huelva, a través de su Servicio de Publicaciones y Biblioteca, ha reeditado la obra El metal de los muertos, de Concha Espina, un título -cuya primera edición data de 1920- que figura entre los primeros ejemplos de novela social española “y que se ha convertido en referente literario en la denuncia contra la explotación laboral y las condiciones de vida de los mineros de principios del siglo XX”, como ha señalado la diputada de Cultura, Lourdes Garrido.

Este libro es la primera reimpresión de la edición de 2009, que fue publicada en la colección El Fantasma de la Glorieta, con introducción de Antonio Garnica, catedrático de Filología Inglesa fallecido en 2016, y Antonio Rioja Bolaños, religioso corteganés muerto en 2009, personaje muy significado en la lucha laboral y en la corriente obrerista católica.

Garrido, que ha estado acompañada por el jefe de Servicio de Publicaciones y Biblioteca, Lauro Anaya, ha ofrecido unas pinceladas sobre su autora, Concha Espina, “escritora hoy un tanto marginada del Parnaso literario nacional pero que gozó de una gran fama en su época y alcanzó el reconocimiento internacional hasta el punto de que estuvo a un solo voto de obtener el premio Nobel de literatura”; de hecho, fue candidata varias veces más al Nobel y en 1927 ganó el Premio Nacional de Literatura por Altar Mayor.

Como ha puntualizado la diputada de Cultura, “se desconoce por qué Concha Espina eligió precisamente el conflicto minero onubense, cuando ella procedía de la cuenca hullera asturiana, un lugar en el que la lucha obrera estaba muy presente, pero sea como sea, Espina llega a Nerva, comienza a documentarse sobre la Compañía Riotinto y asiste a la preparación de la huelga de 1917”.

A pesar de no ser bien recibida por el gerente de la Compañía minera, se las ingenia para bajar a la mina, hablar con trabajadores y líderes sindicales y lograr dibujar un cuadro muy exacto de la explotación laboral y social de un régimen laboral colonialista. “Esta actitud moderna y valiente, poco habitual en una mujer de su época, contrastaba con sus profundas creencias católicas, mezcla que le confería difícil encaje entre sus contemporáneos; de hecho, cuando estalla la guerra civil española, republicanos y sublevados recelan de ella”, ha explicado la diputada.

Para Garrido, es “todo un lujo que una autora de este calado, mujer luchadora, moderna en su actitud y adelantada a su época, se trasladara a Nerva, nos visitara y pudiera escribir sobre las dificultades sociales y la explotación de los mineros de nuestra Cuenca, y gracias a ella hoy tenemos la oportunidad de leer una novela que, aunque tiene una trama amorosa, es sin lugar a dudas un documento histórico impresionante, con un lenguaje barroco, muy profundo”. Este libro se agotó hace muchísimos años y, por este motivo, “la Diputación ha decidido dar la oportunidad de que nuestros lectores puedan disfrutar de esta obra de nuevo”, ha señalado.

Por su parte, Lauro Anaya, jefe de servicio de Publicaciones y Biblioteca, ha hecho hincapié en “la singularidad de esta escritora, considerada por algunos críticos a nivel personal como contradictoria, y es cierto que, en algunas cosas, lo era”. Anaya ha recordado que Concha Espina, nacida en Santander,  provenía de una familia acomodada, “con una inquietud literaria que manifiesta desde muy joven con la posibilidad de escribir en medios del norte, si bien la situación de la época y las necesidades económica le obligan a bien casarse y a tener cinco hijos, lo que no le impidió llevar una vida enormemente azarosa y toma unas decisiones poco usuales para una mujer de su época”.

Para el jefe de Servicio de Publicaciones, “es difícil hoy en día, no entendiendo el mundo femenino ni el mundo editorial de la época, el prestigio enorme con que contaba, ya que Espina no sólo fue de las primeras mujeres que comenzó viviendo de la literatura, sino que el propio rey Alfonso XIII la condecoró en varias ocasiones, fue galardonada con varios premios, y contó con una ascendencia literaria y cultural que muy pocos  escritores de la época tenían”.

Como ha señalado Anaya, “si bien todo esto ya de por sí dice mucho sobre ella, su visceral inquietud hace que, cuando empieza a concebir la idea de escribir El metal de los muertos, se traslade a un lugar absolutamente lunar, metiéndose de lleno en un virreino, que es lo que realmente era la Compañía Riotinto, un virreinato dentro de Huelva, al que le pertenecía el suelo y el aire de aquella tierra”.

En definitiva, “en este marco de 1917, una mujer llega a Huelva, a un territorio de hombres, salvaje, un modelo radicalmente diferente al del norte, y no solo consigue quedarse sino que entronca con algunos líderes sindicales, entiende qué es la mina, cómo funciona y, sobre todo, hace lo que no hace nadie: logra bajar a la mina, ver cómo trabajan los mineros, saber qué aire se respira, se documenta durante tres meses en Nerva y se hace una idea enormemente clara de las penurias tan grandes por la que pasan los mineros, sus familias y toda la sociedad, fruto de la colonización tan salvaje ocurrida en Huelva”, ha subrayado el jefe de Servicio.

Esta reedición obedece a la política de actualización del catálogo del Servicio, especialmente de aquellos títulos que se consideran clásicos y conforman la espina central de la colección. Habrá un ejemplar disponible en todas las bibliotecas provinciales y se podrá adquirir en cualquier librería de la provincia.